domingo, 28 de septiembre de 2008

MALTRATO INFANTIL

ÍNDICE

I. INTRODUCCION
II. ASPECTOS EPIDEMIOLÓGICOS

2.1. DATOS ESTADISTICOS MUNDIALES
2.2. ESTADÍSTICAS ALARMANTES SOBRE EL ABUSO SEXUAL EN NIÑOS Y NIÑAS EN EL PERÚ

III. DESARROLLO DEL TEMA

3.1. QUE ES EL MALTRATO INFANTIL
3.2. CLASIFICACIÓN DEL MALTRATO
3.3. LUGAR Y MODO EN QUE SE PRESENTA EL MALTRATO AL NIÑO
3.4. DETECCIÓN DEL MALTRATO
3.5. COMO IDENTIFICAR A LOS NIÑOS MALTRATADOS
3.5.1. INDICADORES EN LA VICTIMA INFANRIL
3.5.2. INDICADORES EN LA PERSONA ADULTA FAMILIAR MALTRATADORA:
3.6. GRUPOS POR EDADES
3.7. FACTORES ASOCIADOS CON EL MALTRATO Y LAS CAUSAS
3.7.1. FACTORES
3.7.2. CAUSAS
3.8. CARACTERÍSTICAS DEL NIÑO GOLPEADO Y EL AGENTE AGRESOR
3.9. CONSECUENCIAS
3.10. PROBLEMAS DE CONDUCTA
3.11. PSICOPATOLOGÍA
3.12. COMO AYUDAR A LAS VÍCTIMAS DEL MALTRATO

IV. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
V. BIBLIOGRAFÍA
















INTRODUCCIÓN


La razón por la cual estudiamos este tema de investigación, es que desde años anteriores ha existido y me pareció de mucha importancia, ya que la sociedad antiguamente no le daba la debida atención, mas sin embargo ahora en nuestros tiempos ha despertado gran interés en la sociedad ayudar a los niños que han sufrido algún tipo de maltrato.

Con el paso del tiempo esta situación ha ido incrementando y la gente no sabe el porqué está sucediendo, por esa razón se decide a investigar este tema ya que vamos a dar a relucir las causas y características que originan estos maltratos y buscar las formas de cómo ayudar a estos niños que han sufrido algún tipo de maltrato.

Esta investigación pretende los siguientes objetivos:

*Conocer la causa que genera el maltrato infantil.
*Saber qué consecuencias tienen los niños que han sido maltratados en el paso del tiempo en el ámbito psicológico, físico y emocional.
*Dar a conocer algunas instituciones en las que se puede recurrir en busca de ayuda para un niño que ha sido maltratado.
*Que los padres le den una buena educación a sus hijos sin tener que recurrir a la agresión, ya que puede tener consecuencias en el futuro.
*Este trabajo abarca soluciones de ayuda para aquellas personas que conviven con un niño que ha sido maltratado.

A través del tiempo se han hecho investigaciones acerca del maltrato infantil, el cual ha sido un problema para la sociedad y que se ha ido dando durante el paso del tiempo.
El uso intencionado de la fuerza física u omisión de cuidado por parte de los padres viene siendo lo que es el maltrato. La mayor parte de los padres que abusan de sus hijos, habían sufrido ellos también la misma situación por parte de sus progenitores.

Existen diferentes maneras de cómo se puede maltratar a un infante los cuales pueden ser: física, emocional, psicológica o mental, por abandono o negligencia ó por abuso sexual.

Al paso del tiempo el maltrato puede producir consecuencias en el desarrollo del niño una de ellas es que afecta en su crecimiento, en su conducta, también puede causar traumas psicológicos o trastornos mentales.

Después de haber sido maltratado un niño puede presentar una serie de conductas como de inferioridad, rechazo, inseguridad y miedo.

Esta investigación plantea cuáles son las características del maltrato, cuáles son las consecuencias, así mismo los tipos de maltrato que se dan en los niños, pero también se dará información sobre las instituciones a las cuales se puede acudir para ayudar a los niños maltratados.




LOS AUTORES




































II. ASPECTOS EPIDEMIOLÓGICOS
2.1 DATOS ESTADISTICOS MUNDIALES
Según los casos de violencia familiar y sexual en Niños, Niñas y Adolescentes atendidos en los Centros de Emergencia Mujer (CEM), en el período de Enero 2002-Junio 2003, los datos estadísticos con respecto al Abuso Sexual Infantil es el siguiente:
El 23.9% de menores de 18 años que acudió al Centro de Emergencia Mujer (CEM) lo hizo por Abuso Sexual.
Los casos de abuso sexual están presentes en los tres grupos etéreos, con mayor presencia en la adolescencia (30.3%) y en el sexo femenino (97%).
La violación sexual afectó al 33.1% de los niños de 0 a 5 años, el 35.7% de los niños de 6 a 11 años y el 60.6% de los adolescentes. Este incremento asociado con la edad se presenta de modo inverso para el caso de los tocamientos o manoseos que afectaron al 57.5% de los niños de 0 a 5 años, el 54.4% de los niños de 6 a 11 años y al 26.5% de los adolescentes.
El 49% de niños entre 0 a 11 años, reportados en el CEM, han sido víctimas de Abuso Sexual Infantil por una persona que no tiene vínculo familiar, como amigos, vecinos e incluso extraños. El 13.2% ha referido abuso sexual del padre y 9.6% del padrastro. El 16% ha referido abuso de otros familiares.
Para el caso de los adolescentes destaca que en el 47.2% de los casos, la persona agresora fue un familiar, mientras que en el 52.8% fue una persona conocida (no familiar) o desconocida.
Destaca entre los adolescentes la figura agresora del padre con un 9.6% y predomina abrumadoramente el abuso incestuoso padre-hija frente al padre-hijo y del padrastro con un 7.7%, la presencia de víctimas del sexo femenino es también mayoritaria.
El riesgo de abuso sexual a las niñas es mayor conforme aumenta la edad. Así también tenemos que por cada niño de 0 a 5 años hay 2 niñas, en el grupo de 6 a 11 años, por cada niño hay 4 niñas, mientras que en el grupo de las adolescentes, hay 27 adolescentes mujeres por cada adolescente varón.
Asimismo, el 96% de los casos de abuso sexual contra niños de 12 a 17 años pertenece al sexo femenino, por lo que se puede afirmar que el grupo de mayor riesgo con relación a la violencia sexual, son los adolescentes, de otro lado los niños varones de 0 a 5 años[1] atendidos en los Centros de Emergencia Mujer han sido 9 veces más vulnerables de Abuso Sexual que los adolescentes de su mismo sexo.
2.2 ESTADÍSTICAS ALARMANTES SOBRE EL ABUSO SEXUAL EN NIÑOS Y NIÑAS
"Según UNICEF más de diez millones de niños sufren de explotación sexual forzada en el mundo. Esto quiere decir que hay aproximadamente 2.700 casos nuevos cada día del año."
"Se estima que más de cien mil niños en América Latina son víctimas de explotación sexual comercial."
"En el Perú uno en cada 3 niñas es abusada sexualmente antes de los 15 años, y uno en cada 6 niños sufre del mismo abuso antes de los 15 años."
"Entre 39% - 83% de todas las niñas con discapacidades evolutivas y entre el 16% y el 32% de todos los niños con discapacidades evolutivas son abusados sexualmente antes de llegar a los 18 años de edad." (Rädda Barnen) Cuestión de Contexto Social... El Abuso Sexual de Niños/as con Discapacidades.
"Algunas estimaciones también sugieren que solo uno en cada 30 casos de abuso sexual de individuos con discapacidades es reportado."
(Rädda Barnen) Cuestión de Contexto Social... El Abuso Sexual de Niños/as con Discapacidades.
"Las citas indican que, en más del 60% de los casos, el abuso se comete a través de los engaños o amenazas, sin violencia explícita." (CESIP) Maltrato, Abuso Sexual y Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes: Aproximación Diagnóstica y Perspectivas por María Elena Iglesias.
"Cada año, al menos seis millones de personas menores de 18 años son víctimas de agresión física severa y de estas 85.000 mueren a causa de la violencia intra-familiar.
Las investigaciones existentes muestran que el abuso sexual comienza tan temprano como a los cinco años de edad, y aumenta significativamente entre los cinco y los nueve años. La información de distintos países es coincidente también en que un 70% y un 80% de las víctimas son niñas; en la mitad de los casos los agresores viven con las víctimas y, en un 75% de los casos, son familiares directos de las niñas y niños abusados."
(UNICEF) http://www.uniceflac.org/español/perfil.htm Perfil de la infancia en América Latina y el Caribe.
"Resalta el caso de la USE 08 de Cañete, que presentan la mayor cantidad de casos de violencia sexual infantil.
Durante el año 2000 se han atendido 71 casos de niños, niñas y adolescentes víctimas de violación y acoso sexual; número que está por encima de las demás USE de Lima."
(CEDAPP) Acción Contra el Maltrato Infantil en la Escuela primaria y en Comunidades Desplazadas por María Julia Oyague. [2]
2.3 EN EL PERÚ
Según las estadísticas registradas por el Ministerio de la Mujer, durante el 2005, las Defensorías atendieron 3,396 denuncias por maltrato infantil y 1,549 casos de violencia familiar que afectaron directamente a menores de edad en las 1,727 Defensorías de Niños y Adolescentes que existen en todo el país, de un total de 91,476 casos atendidos.
Las Defensorías son espacios donde se promociona, defiende y vigila el cumplimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes, a través del trabajo coordinado con otras instancias comprometidas en el tema de niñez y supervisado por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, como ente rector en política de niñez.
Además son la única instancia administrativa facultativa descentralizada y autoridad pública especializada en niñez y adolescencia, que brindan servicio gratuito, por lo que su trabajo está orientado principalmente a los más pobres.
Actualmente existen 160 Defensorías provinciales, 537 distritales, 557 escolares, 306 comunitarias, 57 parroquiales, 36 promovidas por diversas ONG, 51 que operan en igual número de Centros Poblados y 23 de otros modelos. Estas operan en las 24 regiones y Lima Metropolitana, comprendiendo a 171 provincias y 801 distritos.
Una de las principales funciones que cumplen las Defensorías es la resolución de conflictos familiares, desjudiciándolos, como son los casos de conflictos por alimentos, en lo que han podido resolver 21,322, así como la tenencia en las que han intervenido logrando resultados satisfactorias en 4,481 casos. Su intervención en casos de regímenes de visitas ha permitido resolver 3,981 casos. Pero un tema que cabe destacar, es la intervención de las Defensorías en el tema de inscripción extemporánea de nacimientos, lo que permite a los niños hacer uso de su derecho al nombre y la identidad, lográndose 6,002 intervenciones favorables.
Las intervenciones de las Defensorías representan un considerable ahorro para el Estado que atendía estos temas por la vía judicial, y en caso de los involucrados, les ahorra tiempo y dinero.[3]
Congreso Nacional
Con la finalidad de articular el trabajo de las Defensorías y contribuir a que se identifiquen como parte del Sistema Nacional de Defensoría del Niño y del Adolescente, el Ministerio de la Mujer viene realizando el Congreso Nacional de Defensorías de Niños y Adolescentes, del 27 al 29 de noviembre en el auditorio Ela Dumbar Temple de la UNMSM, ubicado en la Ciudad Universitaria.
En las sociedades contemporáneas, se va imponiendo (construyendo) una nueva realidad en el marco de la cual la violencia familiar, en sus múltiples modalidades del maltrato infantil, de la pareja, de personas ancianas o discapacitadas, etc., aparece como un atentado contra la salud, la dignidad, el bienestar, la calidad de vida y los derechos humanos. En la mayoría de estas sociedades, casi nadie discute abiertamente el que el
maltrato familiar constituye un problema social y un objeto central del código penal.

A medida que se van estudiando, les diversas formas de violencia familiar muestran su carácter complejo, multidimensional e interdisciplinar. En general, sus aspectos más 6 claramente visibles y visibilizados son los que se refieren a las vertientes jurídica, sanitaria y policial.

Por el contrario, en una primera fase, las dimensiones psicológicas y psicosocial de las experiencias de victimización fueron relativamente desconsideradas temáticas, teórica y prácticamente; probablemente, porque a nivel inmediato, las urgencias más evidentes han sido de orden jurídico, sanitario, policial, etc. Y porque los problemas psicológicos y psicosociales derivados del maltrato no suelen manifestarse en su globalidad hasta después de haber pasado un tiempo de asimilación de la experiencia; de modo que, cuando aparecen suelen hacerlo ya de forma relativamente estructurada y cronificada.

Hoy existe ya un importante consenso en torno a la necesidad y urgencia de un enfoque interdisciplinar y multiprofesional de la problemática planteada y de la atención a las víctimas de la misma. En este marco, la caja de herramientas teóricas, metodológicas y técnicas que ofrece este enfoque sirve para atender tanto a la víctima individual como a su entorno social inmediato.[4]

III.- DESARROLLO DEL TEMA

3.1. ¿QUÉ ES EL MALTRATO INFANTIL?

Se llama maltrato a cualquier acción violenta o negligente ejercida contra un niño, niña o adolescente, tanto en el plano físico como psicológico, y bajo cualquier propósito.[5]

Un niño, según la Ley considerado como tal en este sentido a todo menor de 18 años, es maltratado o abusado cuando su salud física o mental o su seguridad están en peligro, ya sea por acciones u omisiones llevadas a cabo por la madre o el padre u otras personas responsables de sus cuidados, produciéndose el maltrato por acción, omisión o negligencia.

El maltrato a los niños es un grave problema social, con raíces culturales y psicológicas, que pueden producirse en familias de cualquier nivel económico y educativo.

El maltrato viola derechos fundamentales de los niños o niñas y por lo tanto, debe ser detenido, cuanto antes mejor.

El origen de la crueldad hacia los niños es en su sentido más amplio puede ser dividido en cuatro categorías:

1. - Crueldad inspirada en conceptos exagerados de disciplina y en base a sus funciones que se resultan ser sujetos profundamente inadecuados e irresponsables: alcohólicos, drogadictos, criminales o delincuentes, débiles mentales etc.
2. - Actos de violencia o negligencia cometidos por padres o adultos ejerciendo rígidas interpretaciones de la autoridad y de normas y reglas de conducta.
3. - Crueldad patológica cuyos oscuros orígenes mentales o psicólogos son muy difíciles de identificar y todavía mas de tratar.
4. - La crueldad más intangible de todas, la crueldad oficial o la organizada, aquella que se comete por ignorancia, por insensibilidad o por omisión en la forma de falta de legislación o de cumplimiento de la misma que proteja adecuadamente al menor.

3.2. CLASIFICACIÓN DEL MALTRATO

El abuso infantil es un patrón de maltrato o comportamiento abusivo que se dirige hacia el niño y que afecta los aspectos físico, emocional y/o sexual, así como una actitud negligente hacia el menor, a partir de la cual se ocasiona amenaza o daño real que afecta su bienestar y salud. El maltrato infantil se puede clasificar en maltrato por acción y maltrato por omisión.

A la vez que el maltrato por acción se divide en: Maltrato físico, abuso fetal, maltrato psicológico o emocional, abuso sexual.[6]
El maltrato por omisión es el abandono o negligencia, el cual se subdivide: Abandono físico y negligencia o abandono educacional.

Según la Alianza Save the Children hay cuatro tipos de maltrato:

3.2.1. Maltrato Físico

Se define como maltrato físico a cualquier lesión física infringida al niño o niña (hematomas, quemaduras, fracturas, lesiones oculares, lesiones cutáneas) mediante pinchazos, mordeduras, golpes, estirones de pelo, torceduras, puntapiés u otros medios con los que se lastime al niño.

Aunque el padre o adulto a cargo puede no tener la intención de lastimar al niño, también se interpreta como maltrato a la aparición de cualquier lesión física arriba señalada que se produzca por el empleo de algún tipo de castigo inapropiado para la edad del niño.

A diferencia del maltrato físico el castigo físico se define como el empleo de la fuerza física con intención de causar dolor, sin lesionar, con el propósito de corregir o controlar una conducta. No siempre es sencillo saber cuando termina el "disciplinamiento" y comienza el abuso. En contraposición del maltrato físico, el castigo corporal es una práctica muy difundida y socialmente aceptada.

3.2.2. Abuso Fetal

Ocurre cuando la futura madre ingiere, deliberadamente, alcohol u otras drogas, estando el feto en su vientre. Producto de esto, el niño (a) nace con problemas, malformaciones, retraso severo.

3.2.3. Maltrato Emocional o Psicológico

Es una de las formas más sutiles pero también más existentes de maltrato infantil. Son niños o niñas habitualmente ridiculizados, insultados regañadas o menospreciadas. Se les somete a presenciar actos de violencia física o verbal hacia otros miembros de la familia.

Se les permite o tolera uso de drogas o el abuso de alcohol. Si bien la ley no define el maltrato psíquico, se entiende como tal acción que produce un daño mental o emocional en el niño, causándole perturbaciones suficientes para afectar la dignidad, alterar su bienestar e incluso perjudicar su salud.

Actos de privación de la libertad como encerrar a su hijo o atarlo a una cama, no solo pueden generar daño físico, sino seguro afecciones psicológicas severas. Lo mismo ocurre cuando se amenaza o intimida permanente al niño, alterando su salud psíquica.



3.2.4. Abuso Sexual

Puede definirse como tal a los contactos o acciones recíprocas entre un niño o una niña y un adulto, en los que el niño o niña está siendo usado para la gratificación sexual del adulto y frente a las cuales no puede dar un consentimiento informado. Puede incluir desde la exposición de los genitales por parte del adulto hasta la violación del niño o niña.

Las formas comunes del abuso sexual son el incesto, violación, el estupro, el rapto, rufianismo, actos libidinosos, etcétera.

Una forma común de abuso sexual es el incesto, definido este como el acto sexual entre familiares de sangre, padre-hija, madre-hijo, entre hermanos.

3.2.5. Abandono O Negligencia

Significa una falla intencional de los padres o tutores en satisfacer las necesidades básicas del niño en cuanto alimento, abrigo o en actuar debidamente para salvaguardar la salud, seguridad, educación y bienestar del niño.

Es decir, Dejar de proporcionar los cuidados o atención al menor que requiere para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y espiritual.
Esto puede incluir, por ejemplo, omitir brindarle al menor, alimentos, medicamentos y afecto.

Pueden definirse dos tipos de abandono o negligencia:

Abandono físico: Este incluye el rehuir o dilatar la atención de problemas de salud, echar de casa a un menor de edad; no realizar la denuncia o no procurar el regreso al hogar del niño o niña que huyo; dejar al niño solo en casa a cargo de otros menores.

Negligencia o abandono Educacional: No inscribir a su hijo en los niveles de educación obligatorios para cada provincia; no hacer lo necesario para proveer la atención a las necesidades de educación especial.

En diversas oportunidades realizar el diagnostico de negligencia o descuido puede presentar problemas de subjetividad. El descuido puede ser intencional como cuando se deja solo a un niño durante horas porque ambos padres trabajan fuera del hogar. Este último ejemplo como tantos otros que generan la pobreza, el abandono o descuido es mas resultado de naturaleza social que de maltrato dentro de la familia.

3.3. LUGAR Y MODO EN QUE SE PRESENTA EL MALTRATO AL NIÑO

3.3.1. En el hogar:

La mayoría de los casos de maltrato infantil ocurre dentro de la familia. Cuando la familia tiene vínculos estrechos con otro pariente, tales como los abuelos, la condición de un niño puede salir a la luz por la intervención de estos.

La posibilidad de encontrarse con una relación de maltrato.

El abuso sexual y el maltrato físico se revelan al medico general o al pediatra. El maltrato emocional rara vez se presenta de este modo, en gran medida porque surge la duda acerca de la persona apropiada en quien puede confiar un pariente.

Aquellos profesionales que visitan familias, tales como trabajadores de salud y trabajadores sociales, pueden llegar a sospechar el maltrato infantil, pero rara vez son elegidos para confiarles tal revelación. Esto se debe con frecuencia, a que visitan hogares a partir de que surgen preocupaciones iniciales sobre las aptitudes del padre dentro de la familia. Tales padres muchas veces provienen de hogares en los que se abuso de ellos; ven a los especialistas como adversarios más que como apoyo, ya que a sus colegas los recuerdan en asociación con las tensiones de su propia infancia.

3.3.2. En la clínica o guardería:

Los niños de menos de cuatro o cinco años de edad con frecuencia a revisiones físicas y de crecimiento. Cuando se les cría en un entorno de creencias, es posible que desde época temprana se les coloque en una guardería. La cuidadosa observación de estos niños puede llevar a la detección d maltrato infantil, pero nunca resulta fácil decidir cuándo el desarrollo de un niño se ve comprometido como consecuencia dl maltrato. Cuando las lesiones no accidentales están presentes, resulta menos difícil, pero dichos casos constituyen una minoría.

3.3.3. En la escuela:

El abuso contra escolar origina considerables problemas para el reconocimiento del maltrato. Los niños con mayores riesgos vienen de familias en las aquellas que sustenta la autoridad son considerados sospechosos. Los maestros dedican mucho de su tiempo y sus habilidades en ganar la confianza del alumno y esto requiere hacer amistad con ellos.

Mientras mayores son los niños, estos se tornan más reservados acerca de sus cuerpos, de ahí que la enfermedad escolar y el oficial médico de la escuela que tengan una importante responsabilidad en el reconocimiento de la evidencia física del maltrato. Aunque los maestros son los primeros en sospechar del abuso, nunca resulta fácil observar lesiones físicas cuando los niños se mudan de ropa. El comportamiento de los menores sin embargo, sigue patrones relacionados con la edad y con los que el maestro esta familiarizado. El comportamiento anormal o divergente puede ser síntoma más importante del maltrato infantil y el maestro es el profesional mejor ubicado para sospechar de este.[7]

3.4. DETECCIÓN DEL MALTRATO


La idea popular de un niño "golpeado" evoca la imagen de un infante patético, sucio y cubierto de moretones, que mira fijamente al fotógrafo de modo aprehensivo. La verdadera imagen revela que los niños sufren de una variedad infinita de abusos, por lo general a manos de los propios padres y a menudo sin lesión evidente ni queja.

El maltrato infantil incluye una serie de ofensas que van de los extremos de la violación y el asesinato, hasta la más sutil e insidiosa negación de amor. Un niño que crece sin esperar nada sino un entorno hostil aprenderá a vivir dentro de estos límites y adaptara su comportamiento de tal forma que no traiga la mínima agresividad.

Tales niños aprenden desde época temprana a procurar la complacencia de cualquier adulto con el que puedan entrar en contacto como forma de protegerse a sí mismos.

La habilidad para detectar que un niño ha sido maltratado depende, por lo tanto, del conocimiento por parte de cada observador no sólo del estado físico de un niño, sino del comportamiento normal infantil.

No basta con notar cualquier cambio en las interacciones sociales de un niño en particular, pues el niño agredido constantemente puede haber sufrido desde la primera infancia. Por consiguiente, cuando un niño parece comportarse de un modo anormal, deberá considerarse la posibilidad de que la causa sea el maltrato.

La detección de esta variedad de maltrato infantil depende de dos factores: la capacitación en los patrones típicos que aquél presenta y la experiencia. Para llegar a desarrollar un "olfato" y descubrir al niño maltratado, cada individuo necesita haber acumulado un acervo considerable de casos. El entrenamiento debe, por supuesto, ocupar el primer lugar. No es sino hasta que tenemos un grupo de observadores estratégicamente ubicados en la comunidad, que podemos esperar alcanzar la detección temprana.


3.5. COMO IDENTIFICAR A LOS NIÑOS MALTRATOS

Antes de proceder a un repaso de estas herramientas del trabajo preventivo que constituyen los indicadores del maltrato infantil, debemos hacernos las siguientes reflexiones:

1. Los niños y niñas que sufren maltrato suelen presentar problemas en su proceso evolutivo, en los niveles emocional, cognitivo, conductual y social que les dificultan el desarrollo adecuado de su personalidad. De ahí la necesidad de la Prevención en este campo.

2. Considerada esta cascada de efectos negativos para el desarrollo personal de la persona menor maltratada, tiene mucha importancia el detectar cuanto antes el maltrato infantil.

3. La detección precoz del maltrato infantil puede realizarse mediante una lectura inteligente de indicadores del mismo.

4. Éstos consisten en señales de alarma que "indican" una potencial situación de riesgo de maltrato.

5. Un uso adecuado de los indicadores debe tener en cuenta criterios como la frecuencia de las manifestaciones, así como el contexto, el modo, el dónde y el cuándo aparecen y la eventual “constelación” de los mismos.

6. Los indicadores apuntan a circunstancias de riesgo estadísticamente significativas, en el marco de un modelo probabilístico. No estamos, pues, ante un modelo causal que establezca factores determinantes del maltrato infantil.

7. Desde estas reservas, podemos considerar algunos de los indicadores más corrientes en la evaluación precoz del maltrato infantil.


3.5.1. INDICADORES EN LA VÍCTIMA INFANTIL:

En la víctima infantil del maltrato pueden aparecer señales en distintos niveles:

1. Somático y fisiológico
· Cicatrices, hematomas, fracturas, magulladuras, cortes, quemaduras, raspaduras, marcas de mordeduras, etc.
· Trastornos de la alimentación, de la vigilia y del sueño
· Descuido y suciedad corporales y de la vestimenta
· Dolores frecuentes y diversos
· Retrasos en el desarrollo físico, emocional, cognitivo y psicosocial

2. Actitudinal y emocional

· Nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, recelo, vigilancia, aislamiento, hostilidad
· Cansancio, desmotivación, inapetencia y pasividad
· Fluctuaciones bruscas en el estado de ánimo
· Depresión, tristeza y baja autoestima
· Aversión al contacto físico o a la interacción social con personas adultas

3. Conductual

El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situación. La mayoría de esos indicios son no específicos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores.

Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas:

Ø Las ausencias reiteradas a clase
Ø El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración
Ø La depresión constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o ideas suicidas.
Ø La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o Defensiva frente a los adultos.
Ø La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños.
Ø Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para la edad.
Ø Entrada temprana y salida tardía de la escuela
Ø Crisis repentina de rendimiento escolar
Ø Declaraciones reiteradas de que nadie se ocupa de mí
Ø Miedo de regresar a casa
Ø Afirmación de que le han maltratado
Ø Expresión pública de comportamiento sexual precoz
Ø Peleas y discusiones frecuentes
Ø Comportamiento agresivo, antisocial y destructivo
Ø Explosiones de llanto sin motivo aparente

3.5.2. INDICADORES EN LA PERSONA ADULTA FAMILIAR MALTRATADORA:

También en este caso, los indicios del maltrato se hacen visibles en distintos niveles:
1. Ideoaxiológico
· Retórica sobre el valor de la disciplina y del castigo como estrategia educativa
· Discurso sobre la necesidad de domar y domesticar las malas inclinaciones infantiles
2. Psicosocial
· Autoritarismo
· Celos y recelos
· Perfeccionismo
· Paternalismo y proteccionismo
· Irritabilidad
· Impulsividad
· Intolerancia al estrés y a la frustración
· Déficit de habilidades sociales
· Aparente despreocupación por su niño
· Desconfianza con respecto a amistades, maestros, médicos, etc.

3. Conductual y biográfico

· Abdicación de las responsabilidades escolares para con el hijo
· Explicaciones evasivas o poco convincentes sobre síntomas y problemas observables en el niño
· Explicaciones evasivas o poco convincentes sobre síntomas y problemas observables en el niño
· Rechazo sistemático de cualquier ayuda ofrecida con respecto al niño
· Abuso de alcohol o de otras drogas
· Antecedentes personales de maltrato infantil
· Problemas en la relación de pareja, económicos, laborales, judiciales, etc.
Algunos de los indicadores, entre otros, que se pueden dar son:En el NIÑO:
señales físicas repetidas (morados, magulladuras, quemaduras...)
niños que van sucios, malolientes, con ropa inadecuada, etc.
cansancio o apatía permanente (se suele dormir en el aula)
cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente
conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes
relaciones hostiles y distantes
actitud hipervigilante (en estado de alerta, receloso,...)
conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados para su edad
conducta de masturbación en público
niño que evita ir a casa (permanece más tiempo de lo habitual en el colegio, patio o alrededores)
tiene pocos amigos en la escuela
muestra poco interés y motivación por las tareas escolares
después del fin de semana vuelve peor al colegio (triste, sucio, etc..)
presenta dolores frecuentes sin causa aparente
problemas alimenticios (niño muy glotón o con pérdida de apetito)
falta a clase de forma reiterada sin justificación
retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual
presenta conductas antisociales: fugas, vandalismo, pequeños hurtos, etc.
intento de suicidio y sintomatología depresiva
regresiones conductuales (conductas muy infantiles para su edad)
relaciones entre niño y adulto secreta, reservada y excluyente
falta de cuidados médicos básicos
En los PADRES y/o CUIDADORES:
parecen no preocuparse por el niño
no acuden nunca a las citas y reuniones del colegio
desprecian y desvalorizan al niño en público
sienten a su hijo como una "propiedad" ("puedo hacer con mi hijo lo que quiero porque es mío")
expresan dificultades en su matrimonio
recogen y llevan al niño al colegio sin permitir contactos sociales
los padres están siempre fuera de casa (nunca tienen tiempo para...)
compensan con bienes materiales la escasa relación personal afectiva que mantiene con sus hijos
abusan de substancias tóxicas (alcohol y/o drogas)
trato desigual entre los hermanos
no justifican las ausencias de clase de sus hijos
justifican la disciplina rígida y autoritaria
ven al niño como malvado
ofrecen explicaciones ilógicas, contradictorias no convincentes o bien no tienen explicación
habitualmente utilizan una disciplina inapropiada para la edad del niño
son celosos y protegen desmesuradamente al niño [8]

3.6. GRUPOS POR EDADES

Menos de nueve meses. Los niños no aprenden a girar sobre su cuerpo sino hasta que cumplen unos tres meses o más. Dependen de los demás para moverse de un lado a otro. Por lo tanto, es poco probable que se lesionen en manos de alguien que no sea aquel que los cuida, aunque no hay que descartar la posibilidad de un accidente.

Por consiguiente, los moretones en los bebes pequeños considerarse como no accidentales, cuando se llega a una posible comprobación del daño.

Ciertas lesiones que pueden presentar algunos de estos infantes son horrendas, y la cuestión de si un bebé tiene unos padecimientos de "huesos quebradizos" o una tendencia hereditaria a las hemorragias es algo que se emplea a menudo. Estas condiciones son en extremo poco comunes, pero es parte del cuidado médico rutinario él examinarlas.

Los bebés tienen una capacidad extraordinaria para recuperarse de las enfermedades graves o de las lesiones severas, pero también es cierto que son frágiles que los niños de mayor edad. Sus vidas pueden extinguirse como resultado de un episodio breve pero violento, ya que no pueden huir o esconderse de su atacante. Debido a esto, no pienso que puede criticarse una tendencia al error en torno de la precaución cuando un bebe puede estar bajo riesgo.

Los niños que gatean o empiezan a andar: Una vez que los niños pueden moverse, se lastiman con mayor facilidad. Por lo general, estas heridas se hacen visibles en la frente o en aquellas partes del cuerpo que tienen más probabilidad de recibir un golpe con el mobiliario o el suelo: codos, rodillas, pies, etcétera.

Cuando estos niños son golpeados, a menudo sólo es posible afirmar que los daños son compatibles con las lesiones no accidentales.[9]

3.7. FACTORES ASOCIADOS CON EL MALTRATO Y LAS CAUSAS

3.7.1. FACTORES

INDIVIDUALES:

ü Ascendientes maltratadores
ü Concepto equivocado de la disciplina
ü Falsas expectativas
ü Inmadurez
ü Retraso Mental
ü Psicopatías
ü Adicciones
ü Trato brusco

FAMILIARES:

ü Hijos no deseados
ü Desorganización hogareña
ü Penurias económicas
ü Desempleo o subempleo
ü Desavenencia conyugal
ü Falta de autodominio
ü Educación severa

SOCIALES:

ü Concepto del castigo físico
ü Actitud social negativa hacia los niños
ü Indiferencia de la sociedad


3.7.2. CAUSAS:

Supone que los "factores de estrés situaciones" derivan de los siguientes cuatro componentes:

a) Relaciones entre padres: Segundas nupcias, disputa marital, padrastros cohabitantes, o padres separados solteros.
b) Relación con el niño: Espaciamiento entre nacimientos, tamaño de la familia, apego de los padres al niño y expectativas de los padres ante el niño.
c) Estrés estructural: Malas condiciones de vivienda, desempleo aislamiento social, amenazas a la autoridad, valores y autoestima de los padres.
d) Estrés producido por el niño: Niño no deseado, niño problema, un niño que no controla su orina o su defecación, difícil de disciplinar, a menudo enfermo, físicamente deforme o retrasado.

Las posibilidades de que estos "factores de estrés" situacionales desemboquen en el maltrato infantil o el abandono, determinan la relación padres-hijo y dependen de ella.

Una relación segura entre éstos amortiguará a cualquier efecto del estrés y proporcionará
Estrategias para superarla, a favor de la familia. En cambio, una relación insegura o ansiosa no protegerá a la familia que esté bajo tensión; la "sobrecarga de acontecimientos", como las discusiones o el mal comportamiento del niño, pueden generar diversos ataques físicos o comportamiento del niño, puede generar diversos ataques físicos o emocionales. En suma, lo anterior tendrá un efecto negativo en la relación existente entre los padres y el hijo, y reducirá los efectos amortiguadores aun más. Así, se establece un círculo vicioso que, a la larga, lleva a una "sobrecarga sistemática", y en que el estrés constante ocasiona agresiones físicas reiteradas. La situación empeora en forma progresiva, sin la intervención pertinente, y podría calificarse como una "espiral de violencia".[10]

De aquí se sigue que la relación padres-hijo debería ser el punto de concentración para el trabajo en torno de la prevención, tratamiento y manejo del maltrato y abandono infantiles. Es en este nivel que los psicólogos como nosotros podemos aportar una contribución significativa.

Como sugiere el modelo, el grado de involucramiento de los padres en la relación con el niño dependerá de la personalidad o el carácter y su patología, como seria el mal control del temperamento y los desordenes psiquiátricos. Estos factores de personalidad pueden ser resultado de las experiencias sociales tempranas del padre o la madre; de hecho, muchos padres que maltratan informan que ellos mismos fueron víctimas del maltrato cuando eran niños.

Finalmente, como se indica al comienzo del presente capítulo, los valores culturales y comunitarios pueden afectar las normas y estilos del comportamiento los padres. Éstos recibirán la influencia de su posición social, en lo que se refiere a edad, sexo, educación, condición, socioeconómica, grupo étnico y antecedentes de clase social.

Un grupo importante de padres que maltrata o abusa de sus hijos han padecido en su infancia falta de afecto y maltrato. Esto suele asociarse a una insuficiente maduración psicológica para asumir el rol de crianza, inseguridades, y perspectivas o expectativas que no se ajustan a lo que es de esperar en cada etapa evolutiva de sus hijos.

Como señala Kempe, estas características psicológicas en sus padres, son un importante potencial del maltrato.

De tal forma que:

"Cualquier pequeño hecho de la vida cotidiana, todo comportamiento del niño que se considere irritante, si encuentra a su progenitor en situación de crisis, con escasas defensas anímicas y con dificultades para requerir apoyo externo, puede desatar la violencia".

Resumiendo, los factores que estos autores relacionan con el maltrato son:

1) La repetición de una generación a otra de una pauta de hechos violentos, negligencia o privación física o emocional por parte de sus padres.
2) El niño es considerado indigno de ser amado o es desagradable, en tanto las percepciones que los padres tienen de sus hijos no se adecuan a la realidad que los niños son, además, consideran que el castigo físico es un método apropiado para "corregirlo" y llevarlos a un punto más cercano a sus expectativas.
3) Es más probable que los malos tratos tengan lugar en momentos de crisis. Esto se asocia con el hecho de que muchos padres maltratantes tienen escasa capacidad de adaptarse a la vida adulta.
4) En el momento conflictivo no hay líneas de comunicación con las fuentes externas de las que podrían recibir apoyo. En general estos padres tienen dificultades para pedir ayuda a otras personas. Tienden a aislarse y carecen de amigos o personas de confianza.[11]

3.8. CARACTERISTICAS DEL NIÑO GOLPEADO Y EL AGENTE AGRESOR

El niño no solamente es maltratado a través de la agresión física, sino también por la privación del alimento, cuidados físicos y estimulación sensorial tan necesaria para su desarrollo. Así, la desnutrición, las malas condiciones higiénicas del niño, el retraso en las esferas del lenguaje y personal social, clásicamente consideradas como medidas de la estimulación que el niño recibe de su ambiente, son la regla, en nuestra muestra y en la de otros autores. A lo anterior se suma el deterioro de las funciones intelectuales como secuela de lesiones al sistema nervioso central. De acuerdo con algunos autores, este tipo de secuelas llega al 40%.

En nuestra serie basta enfatizar la presencia en el 17% de los casos de secuelas neurólogas severas y retraso importante en el desarrollo en el 50% de los niños afectados.

En algunos casos cabe la posibilidad de que el retraso y apariencia poco agraciada del menor disparasen la ira del agresor. Pero en otros muchos puede plantearse la posibilidad inversa: que el retraso fuese secuela de asaltos previos y retroalimente la ira de desencadenarse de agresiones posteriores. En no pocas veces, inclusive, sirve para justificar al agresor en sus nuevos ataques al niño.

El panorama se vuelve más sombrío si recordamos, como lo han demostrado varios trabajos, que la desnutrición por sí misma es capaz de afectar en sentido negativo y en forma irreversible el crecimiento y el desarrollo. Para algunos autores, la "falla para crecer" en un niño, puede ser el primer dato que oriente hacia el diagnóstico.
Estos niños muestran un patrón de comportamiento muy característico cuando están internados en el hospital. Aun en ausencia de lesiones que comprometan el estado general, el niño aparece triste, apático y en ocasiones estuporoso; rehuye el acercamiento del adulto y frecuentemente se oculta bajo las sábanas.

En general, es un niño que llora y no se muestra ansioso, cuando se trata un lactante mayor o un preescolar, por la ausencia de la madre y aun puede mostrar franco rechazo hacia ésta cuando ha sido la agresora. La conducta del niño cambia relativamente poco tiempo a una de aferramiento excesivo hacia el personal del hospital, con gran necesidad de contacto físico, al mismo tiempo que hay periodos patentes de agresividad cuando se les frustra; estos niños pegan y aun llegan a morder a las enfermeras, a pesar de que éstas muestra especial afecto y cuidado al menor cuando se enteran del problema.

Se han señalado también patrones de comportamiento característicos del agente agresor en el hospital; poco interés del familiar involucrado acerca de la seriedad de las lesiones y evolución del padecimiento, con abandono del niño en el hospital o, al menos, visitas cortas muy esporádicas y el comentario frecuentes de las enfermeras de la sala "de no conocer al padre o madre del niño", a pesar de estancias prolongadas. Sin embargo, esto no es necesariamente un comportamiento característico del familiar agresor; en ocasiones, el padre o familiar involucrado parece mostrar una gran preocupación por la enfermedad del pequeño paciente, con actitudes francas de sobreprotección hacia éste, lo cual hace más difícil para el médico, la enfermera y aun la trabajadora social con experiencia en el manejo de este problema, aceptar la posible culpabilidad en una persona tan aparentemente interesada en el bienestar del menor.[12]

En nuestra serie, al igual de lo que sucede al comparar los reportes de diversos autores, existe cierta discrepancia en lo que se refiere al familiar involucrado como agresor. Si tomamos en cuenta sólo los casos en los cuales la identificación del agresor fue calificada como "comprobada" o "muy posible", el padre aparece como agresor en el 26% de los casos y la madre en el 58%; en el 16% restante, estuvieron involucrados padrastros, madrastras y un hermano mayor.

Hay acuerdo general en que se trata de personas jóvenes y aun cuando existe la creencia de que el maltrato físico extremo está confinado a la clase socioeconómicamente baja y/o personas de inteligencia baja, la mayor parte de los reportes, así como nuestra experiencia, están de acuerdo en que los padres golpeados provienen de todas las clases sociales y están dentro de todos los niveles de inteligencia. En un trabajo se señala que "es probable que algunos padres estén psicológicamente propensos a este desastre particular, pero esto no tiene nada que ver con la clase social o inteligencia"
Se han descrito muchos rasgos característicos del agente del agresor.

Entre ellos estaría la inmadurez emocional, la cual es la consecuencia de insatisfacción de la misma durante la niñez.
Sentimientos de ira, coraje y frustración hacia los hijos, son normales; pero comúnmente están balanceados por sentimientos igualmente importantes de protección y cariño y, sólo rara vez, bajo presiones desorbitadas del ambiente, resultan en una perdida total del control. En los agresores, se ha enfatizado también, la existencia de un grado especialmente alto de impulsividad y pobres mecanismos de control para la misma, lo cual hace que un estimulo aparentemente pequeño, que generalmente toleran bien la mayor parte de los padres, provoque la reacción agresiva intensa hacia el menor involucrado. Sin embargo, otros autores enfatizan que el agresor funciona bien fuera de la presencia del niño agredido y que este último es dotado de características reales o supuestas, que desencadenan el maltrato y/o actitudes abiertas de rechazo. Estas características pueden ir desde inquietud motora marcada, llanto excesivo, aspecto físico del menor, enfermedades frecuentes, etc., hasta otras más sutiles y las cuales requieren de una investigación cuidadosa para descubrirlas, como son el conferir al niño características del adulto.

Muy frecuentemente, estos padres tienen dificultad para ver al bebe como tal y esperan que coma sin dejar nada de la ración ofrecida o demandan hábitos de limpieza por encima de la edad del niño, especialmente un control muy precoz esfínteres anal y vesical por lo que los ataques al niño suelen ocurrir alrededor de la hora de comida o de la defecación. No es raro también que una madre insatisfecha en sus relaciones interpersonales, especialmente con el esposo, tome al bebe como única fuente de satisfacción; si responde como ella quiere, no hay problema; pero si es llorón o no acepta el alimento ofrecido, puede pensar que el bebe la rechaza, la critica y dispararse así la agresión. En otras ocasiones se desplaza hacia el menor parte de la conflictiva del agresor; tal sería el suponer que el niño, concebido en relaciones pre o extramaritales, es un estigma, y por ello generados de culpa e ira del agresor. Más difícil de descubrir es un hecho encontrado en dos de nuestros casos: el niño es tomado como un rival que acapara los cuidados del otro cónyuge, atención que es requerida en exclusividad, y con ello surgen los celos, la ira y la agresión.

Fuera de lo antes señalado, los agresores presentan escasa o nula psicopatología, cuando menos aparente. Muy frecuentemente, el agresor, en quien la sola presencia del niño provoca un estado afectivo incontrolable, trata de manejar sus emociones apartándose del menor a través de relegar los cuidados al otro padre u otra persona; es cuando se rompe este arreglo que ocurre la agresión.

Esto último explicaría la mayor frecuencia del llamado "Síndrome del Niño Golpeado" durante los primeros dieciocho meses de vida, lo cual, inclusive, ha hecho que también se conozca este problema como "Síndrome del Bebé Golpeado". Cuando el niño empieza a caminar y más aún cuando es capaz de a prender a rehuir al agresor, las agresiones son más frecuentes.[13]


3.9. CONSECUENCIAS

Los niños criados en hogares donde se les maltrata suelen mostrara desórdenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su distress psicológico siendo la adicción al llegar la adultez, más frecuente que en la población general.

Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan la niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana interrelación al llegar a la adultez.

Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa por que piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato a que son objeto es un comportamiento anormal así aprenden a repetir este "modelo" inconscientemente. La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades de establecer relaciones.

Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales, hasta que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.

"Para muchos niños / as que sufren de maltrato, la violencia del abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana, por lo tanto este comportamiento se toma "aceptable" y el ciclo del abuso continua cuando ellos se transforman en padres que abusan de su hijos y estos de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por generaciones".

Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños al que la bibliografía mundial denomina "resilentes" que poseen características que les permite superar este obstáculo. Estos niños tienen la habilidad de llamar positivamente la atención de otras personas, se comunican bien, poseen una inteligencia promedio, se nota en ellos un deseo por superarse y creen en sí mismos. Muchas veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les permite desarrollar esta habilidad y romper con el ciclo del abuso.

Como todos sabemos, los niños aprenden de lo que viven.

El niño aprende lo que vive

· Si vive con tolerancia aprende a ser paciente
· Si vive criticado aprende a condenar
· Si vive con aprobación aprende a confiar en sí mismo
· Si vive engañado aprende a mentir
· Si vive en equidad aprende a ser justo
· Si vive con vergüenza aprende a sentirse culpable
· Si vive con seguridad aprende a tener fe en sí mismo
· Si vive hostilizado aprende a pelear
· Si vive en la aceptación y la amistad aprende a encontrar el amor en el mundo.


3.10. PROBLEMAS DE CONDUCTA

La literatura sobre el tema de abuso infantil coinciden manifestar que los niños que sufren malos tratos presentan un funcionamiento comportamental problemático (Cerezo, 1997c.) En España, de forma consistente a lo encontrado en otros países, se observa que comparando a niños que reciben abuso con niños que no lo reciben, los primeros manifiestan más problemas de conducta, tanto cuando la información procede de los padres como cuando procede de los maestros.

Las conductas que se han descrito en estos niños han sido:
Agresividad, verbal y física, hostilidad, oposición, robos, mentiras, absentismo, que se integrarían en la categoría de problemas de conducta externalizantes.

En un estudio longitudinal encontraron que la experiencia del daño físico intencional sufrido durante los primeros cinco años estaba asociada con un incremento considerable del riesgo a sufrir problemas de conducta externalizantes. Pero aunque estos problemas sean los más frecuentes, sin embargo, también algunos de estos niños presentan problemas de eliminación, miedos, desobediencia encubierta, pero incluso algunos niños presentan combinación de ambas categorías.[14]

3.11. PSICOPATOLOGÍA

3.11.1. Observación temprana: Niños tristes, apáticos, asustados, agitación patológica, ausencia de llantos, retraso psicomotor, alteración en el contacto y apego.
3.11.2. Mediano plazo: Inestables, agitados, distractil, rechazado por el grupo, buscando el contacto con el adulto
3.11.3. A largo plazo: perturbaciones graves de personalidad, signos graves de retraso, impulsividad[15]
3.12. CÓMO AYUDAR A LAS VÍCTIMAS DEL MALTRATO


La mejor manera de ayudar al niño /a es:

ü Identificando los casos de maltrato.
ü Realizando intervenciones en las situaciones detectadas, a través del gabinete o de docentes sensibles y capacitados.
ü Derivado y /o denunciado los casos de maltrato a los organismos pertinentes.












IV.- CONCLUSIONES

v El maltrato a los menores siempre ha existido desde los tiempos antiguos, pero no se había formulado derechos exclusivos para ellos por lo tanto los padres o personas mayores pensaban que tenían la autoridad sobre ellos.

v Se debería concientizar más a la población adulta, que la salud de los menores debe ser cuidada de tal manera que no se exponga a un desequilibrio por causas de maltrato, que como ya se mencionó, puede ser de diferentes maneras y afectan de diversas maneras a los menores pudiéndole causar en casos graves la muerte.

v También se debe programar pláticas en las escuelas referentes a la violencia familiar y la manera de prevenirla para que en un futuro, al formar una familia no traten mal a sus hijos.
v Todo niño maltratado tiene derecho a vivir una vida como cualquier otro niño y se le debe de dar la ayuda necesaria para poder superar este problema.

v Hay que hacer conciencia a los padres que dar una buena educación a sus hijos no es pegarles ni hacerlos menos, si no que al contrario dar amor, cuidado y protección, es la mejor manera de brindar una buena educación a nuestros hijos.

v El maltrato afecta la autoestima y genera inseguridad en los niños, niñas y adolescentes, condicionando lo que debería ser su normal desarrollo como seres humanos
Nada hay más desvalido que un niño. Sin ayuda de un adulto, los cachorros humanos no pueden procurarse el sustento, protegerse del frío o del calor, saciar la sed o defenderse de los posibles agresores. Quizá por ello la naturaleza les haya dotado de ese encanto que a pocos deja indiferente. Sin embargo, y aunque a la mayoría nos parezca inconcebible, existen individuos que golpean, agreden, e incluso torturan o abusan sexualmente de los más pequeños. En manos del resto está el reconocer que el maltrato está ocurriendo para poder impedirlo y castigarlo.

















RECOMENDACIONES

· Si usted es padre, no pierda la paciencia.
· Disciplínelo no lo maltrate.
· Si un niño va en busca de su ayuda crea en su palabra.
· No culpabilizarle en ningún caso.
· Investigue la verdad.
· Consulte con otros profesionales.
· Recurra a las autoridades correspondientes.


V.- BIBLIOGRAFIA


v http://www.sosvidasperu.org/publicaciones/Maltrato_infantil.pdf

v http://www.accionporlosninos.org.pe/pdfs/pccm.pdf

v http://www.um.es/facpsi/maltrato/

v http://www.pare.com.pe/resena.htm

v http://www.mimdes.gob.pe/pncvfs/sientoayuda100/maltrato_infantil.ht

v http://www.fondoamericas.org.pe/prevencion.htm

v http://www.google.com.pe/search?hl=es&rlz=1T4ADBF_esPE291PE291&as_qdr=all&q=maltrato++infantil+%22+filetype%3Appt&meta=

v http://www.mipediatra.com/infantil/maltrato.htm

[1] http://www.pare.com.pe/resena.htm

[2]http://www.pare.com.pe/resena.htm

[3] http://www.pare.com.pe/resena.htm

[4] http://www.cepis.org.pe/bvsacd/cd51/maltrato_infantil.pdf
[5] http://www.accionporlosninos.org.pe/pdfs/pccm.pdf

[6] http://www.sosvidasperu.org/publicaciones/Maltrato_infantil.pdf

[7] http://www.sosvidasperu.org/publicaciones/Maltrato_infantil.pdf


[8] http://www.um.es/facpsi/maltrato/

[9] http://www.sosvidasperu.org/publicaciones/Maltrato_infantil.pdf

[10] http://www.sosvidasperu.org/publicaciones/Maltrato_infantil.pdf

[11] http://www.mimdes.gob.pe/pncvfs/sientoayuda100/maltrato_infantil.htm
[12] http://www.mipediatra.com/infantil/maltrato.htm
[13] http://www.fondoamericas.org.pe/prevencion.htm
[14] http://www.um.es/facpsi/maltrato/
[15] http://www.google.com.pe/search?hl=es&rlz=1T4ADBF_esPE291PE291&as_qdr=all&q=maltrato++infantil+%22+filetype%3Appt&meta=